En el post anterior abordamos qué debe evitar hacer el portavoz de una clínica, laboratorio u otra institución sanitaria ante preguntas comprometidas de los periodistas. Pues bien, ahora es el turno de recomendar qué decir y hacer en unas situaciones que, mal manejadas, pueden incluso llegar a desembocar en una crisis corporativa.
En esta coyuntura, es muy útil aplicar técnicas de comunicación no verbal:
– Mantener el contacto visual con el interlocutor;
– Tomar nota si es necesario para ayudarnos en la comprensión de la pregunta;
– Asumir una postura corporal de acercamiento y activa.
– Emplear gestos semejantes a los del entrevistador
– Tratar todas las preguntas como si fueran “bienintencionadas”
– Y nunca perder la compostura.
Respecto a qué decir, hay incentivos verbales que pueden ayudarnos a ganar tiempo para procesar la pregunta y encontrar la respuesta adecuada, así como para darnos pie a introducir nuestros mensajes clave: “comprendo que…”, “desde mi punto de vista”, “dada la importancia de lo que me pregunta, quisiera resaltar..”
Todo ello para, además, facilitar la conexión y empatía tanto con el entrevistador como con la audiencia objetiva, evitando siempre que parezca que no queremos responder a la pregunta. Así, otorgar el mismo tratamiento a la pregunta comprometida que al resto de preguntas es fundamental para no darle más importancia de la que queremos.