La telemedicina despega impulsada por centros hospitalarios y aseguradoras

La telemedicina despega impulsada por centros hospitalarios y aseguradoras

Compañías aseguradoras y centros hospitalarios de todo el mundo están apostando por la telemedicina como una manera eficaz de ahorrar costes y evitar reingresos, por los que muchos de ellos son penalizados en países como Estados Unidos. En este último país, el Centre for Medicare and Medicaid Services (CMS) está animando a los proveedores a adoptar la telemedicina para evitar estas penalizaciones. En España, la ministra de Sanidad, Ana Mato, ha declarado recientemente que la eSalud es “una de las grandes apuestas estratégicas para la sanidad de los próximos años”. En este sentido, ha explicado que ya está en funcionamiento la tarjeta sanitaria interoperable, y durante el año 2013 “estará completamente implantada la receta electrónica”. Estos progresos, a juicio de la ministra, “son las bases sobre las que se está construyendo la sanidad del futuro, que no es otra que la telemedicina y la asistencia personalizada”.

Pero más allá de las intenciones, en algunos lugares, como el estado norteamericano de Kentucky, se toman la telemedicina muy en serio como un modo de acceder a personas situadas en zonas rurales o con dificultades de desplazamiento, como aparece en este vídeo de un dermatólogo pediátrico atendiendo a un niño de 5 años a 240 kilómetros.

Sin embargo, la telemedicina es un servicio en el que los principales interesados deberían ser los centros médicos y las aseguradoras. Los hospitales que utilizan la telemedicina en servicios pediátricos experimentan una ventaja competitiva y un incremento de sus ingresos, según un estudio  reciente publicado por la Universidad de California. Para los autores de la investigación, “en un área sanitaria competitiva con más de un hospital pediátrico, la implementación de servicios de telemedicina pediátrica hospitalaria da como resultado un aumento de la cuota de mercado y un mayor número de transferencias, ingresos hospitalarios e los ingresos de facturación profesional”.

En 2012 se telemonitorizaron 308.000 pacientes en todo el mundo para cardiopatía isquémica, EPOC, diabetes, hipertensión y trastornos mentales, según la consultora InMedica, que prevé que ese número se incremente a 1,8 millones en 2017. La mayor parte de esa carga corresponde a pacientes que han sido hospitalizados y para los que se quiere evitar su reingreso, aunque también tiene gran utilidad en pacientes ambulatorios crónicos.

Uno de los retos que plantea la telemedicina es su regulación. En Estados Unidos, varias sociedades científicas han elaborado protocolos de actuación sobre cuándo es necesaria la presencia física de un doctor. Por otro lado, médicos y proveeedores de servicios han realizado propuestas sobre el ámbito de competencia de los facultativos, toda vez que ya no tiene sentido hablar de fronteras y que consideran que el acto médico tiene lugar donde se encuentre el paciente.

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